Todo lo hacemos corriendo, con prisas, no tenemos tiempo para nada. No tenemos tiempo para dormir, comer… y esto el cuerpo lo nota. El cuerpo lleva su ritmo, no entiende que tengo que llegar a tiempo a una reunión o recoger a los niños o a entregar un trabajo. Eso al cuerpo le da igual! Él, necesita su tiempo.

En el caso de las comidas, el hecho de comer sin tiempo nos lleva a dos grandes problemas, que coma cualquier cosa y además en 5 minutos.

Si por falta de tiempo como cualquier cosa, estaré eligiendo algo que me resulte rápido tanto de hacer, como de comer (y no lo elegiré por su valor nutricional) y que  además me apetezca y esté bueno, porque estoy estresad@ y la comida me produce bienestar (pero eso es otro tema). Lo malo de esto es que podemos estar consumiendo alimentos muy caloricos, con el consiguiente riesgo de sobrepeso para la salud, y además estar desnutriendonos porque el cuerpo necesita nutrientes que no le estamos aportando. Por eso es tan importante una buena base alimentaria, para poder elegir mejor qué comemos según nuestras necesidades.

Por otro lado, el comer rápido implica que como tooooodo lo que tengo en el plato, como “buenos” chic@s. Nos han enseñado que el plato se acaba, da igual el tamaño que tenga, no tiene que quedar ni una miguita. Y puesto que nuestro cuerpo lleva su ritmo propio, la sensación de saciedad (la forma en que el cuerpo nos avisa de que ya ha comido bastante) llega normalmente después del postre, el café…, y de repente me noto llen@ y ya hace un rato que he acabado de comer y no entiendo nada. Pues lo que pasa es que en nuestro afán por acabarnos el plato y encima taaaaan rápido, no le hemos dado tiempo al cuerpo para que nos avise de que ya tenía bastante. Y luego la digestión la tengo laaaaarga y pesada (porque además no hemos masticado apenas).

Por eso el tiempo es tan importante en la alimentación. La alimentación es prioritaria, es nuestra gasolina, y le prestamos mas atención a la que ponemos en nuestro coche, que a la nos ponemos a nosotros mismos.

Pero como casi todo, esto lo podemos cambiar. Desde MINDFOODNESS te queremos ayudar y te vamos a proponer unas pequeñas pautas, para que las vayas realizando “pasito a pasito”. Son unas pautas sencillas y muy fáciles de llevar a cabo. Y como en MINDFOODNESS consideramos que el Everest no se puede subir de un salto, te proponemos que elijas una o dos, y cuando las hayas practicado e introducido en tus hábitos a la hora de comer, que vayas sumando de la misma manera el resto. Son estas:

1- Come sin distracciones: apaga la tele, aleja el móvil (más bien quítale el volumen, la vibración y ponlo boca abajo a dormir)…

2- Intenta comer en compañía y aprovecha entre bocado y bocado para conversar (pero solo cuando hayas masticado bien el alimento y te lo hayas tragado).

3- Mientras estés masticando un bocado, intenta centrarte en que esté bien deshecho antes de tragar. Intenta que tenga una textura lo más aproximada a la de la papilla.

4- Suelta los cubiertos y el pan entre bocados.

5- Si tu ritmo es muy rápido a pesar de tus intentos por hacerlo más lento, come con la mano que normalmente no comes (si eres diestro come con la izquierda y al revés).

6- Por lo menos en el primer bocado de cada plato, cuenta 50 bocados antes de tragar.

 

Y RECUERDA, SOLO HAY UNA CLAVE PARA RENTABILIZAR AL MÁXIMO TU TIEMPO….REDUCE TUS ACTIVIDADES Y ESTABLECE PRIORIDADES ORGANIZÁNDOLAS BIEN.

 

Por : Azais Martínez

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ALEJANDRO CAMACHO (PSICÓLOGO)

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  • MINDFULNESS APLICADO A LA ALIMENTACIÓN.
  • PSICOLOGÍA APLICADA A LA GASTRONOMÍA, LA SUMILLERÍA Y LAS CATAS.
  • ESPECIALISTA EN ESTIMULACIÓN SENSORIAL ALIMENTARIA.